IN-SITU: construir territorios co-creando saberes vivos: Plataformas de pensamiento vivo en relación a la orilla
- Lisandro Perrone
- 25 abr 2025
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 10 jun 2025

Esta exposición reúne la obra de la artista entrerriana Ekaterina Gelroth junto a una
serie de dispositivos de intervención e interacción entre las comunidades
universitarias de la ciudad de Paraná, integradas por la Universidad Nacional de Entre
Ríos, la Universidad Autónoma de Entre Ríos y el público en general.
En un acto de generoso arrojo, la artista nos propone construir conocimiento en
forma colaborativa, partiendo de un ejercicio plástico que comenzó a orillas del Río
Negro (Uruguay), en el año 2022. El disparador de la obra ¿Quién se atreve a
domesticar una orilla? es la presencia de cianobacterias en la costa ribereña y el
asombro frente a la falta de información respecto de esos microorganismos que, de
manera abrupta y visiblemente abrumadora, comienzan a cubrir las superficies
acuáticas y terrestres del lugar.
Un conjunto de sentidos se mezclan frente al fenómeno vivo que irrumpe en el
paisaje y construye la problemática de estudio que la artista nos invita a pensar.
Belleza, asombro, perplejidad, preocupación, son algunas de las impresiones en
tensión que los habitantes de la zona expresan cuando son interrogados sobre el
proceso biológico que origina la presencia de esas algas verde-azuladas. Predomina,
entonces, un gran desconocimiento sobre las causas de esta aparición y, en
consecuencia, nos interpela la necesidad de saber y de darnos un tiempo para
comprender el modo en que estamos interactuando con el mundo circundante.
Gelroth da el primer paso y nos presenta un conjunto de lienzos intervenidos que
intentan reconstruir esa orilla con la intención de aprehenderla e indagar sobre sus
condiciones de existencia. El gesto artístico busca visibilizar un paisaje naturo-cultural
que los científicos asocian, en parte, con la alta presencia de fósforo y nitrógeno en
las aguas, provenientes del uso intensivo de fertilizantes en los campos aledaños.
A modo de gran cartografía sensible, las sábanas impregnadas de verdes huellas
bacterianas cuelgan del techo y van reconstruyendo un circuito fluvial dentro del cual
nos desplazamos rozando las telas. Como si estuviéramos en una canoa navegando
entre las islas, sintiendo el contacto de la vegetación en galería o las gotas que nos
salpican, buscamos conectar con la emoción del vínculo que nos une con el paisaje.
No podemos reconstruir el sonido de todo lo que sucede en el río y en su orilla, y
tampoco trasladarnos al lugar de origen de esta obra, pero sí podemos recuperar
nuestra experiencia como ciudadanos de agua dulce y asumir el desafío de construir
territorios más-que-humanos. La palabra compartida y los cuerpos presentes serán
entonces, nuestras herramientas de trabajo durante el tiempo que dure la
exposición.
Lucía Stubrin
Agosto 2024

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